21 febrero 2012

El capitalismo del tío Sam (Análisis histórico)

El inicio del "Capitalismo Hegemónico"
En 1989 el imperio soviético de la Europa del Este se descompuso de repente. Dos años después, en 1991, hizo lo mismo lo que quedaba de la Unión Soviética (URSS). En consecuencia, podemos decir que el sistema capitalista reforzó su hegemonía ideológica y política a partir del derrumbe del sistema comunista, pues no coexistía con ningún sistema económico más.

Antes de la actual crisis económica, podríamos escuchar o leer la siguiente frase: "El capitalismo es seguro no sólo por sus éxitos, sino porque nadie posee una alternativa plausible". A día de hoy, con pequeñas desestabilidades políticas y sociales en Europa, podríamos plantearnos dudar sobre éste comentario. 

No obstante, esta situación no durará para siempre. Seguramente habrá otras ideologías, otros sueños, y emergerán tarde o temprano si la crisis económica actual persiste y se agrava. Por el momento, sin embargo, el capitalismo rige el mundo sin que nada le haga sombra.


Cuando se domaba aún el ciclo económico 
Tras la muerte del sistema económico comunista, los únicos enemigos de la estabilidad capitalista son la guerra y la depresión.

Las guerras que estuvieron a punto de acabar con el capitalismo en el ecuador del siglo XX fueron conflictos gigantescos entre grandes potencias. Dicho esto, resulta difícil imaginar el estallido de una guerra similar en un futuro próximo que ponga en peligro este sistema económico.  

De la misma forma, la Gran Depresión estuvo a punto de destruir tanto el capitalismo como la democracia, y nos condujo más o menos directamente a la guerra.

Más adelante, le vino a USA una generación de crecimiento sostenido en el mundo industrial, durante la cual las recesiones fueron cortas y suaves, y las recuperaciones, fuertes y sostenidas. Pero a finales de la década del 1970, USA había estado tanto tiempo sin una recesión que los economistas se preguntaban si el ciclo económico había quedado obsoleto. 

No obstante, la década del 1970 para USA fue la década de la “estanflación”, una combinación de depresión económica e inflación. Además, las dos crisis energéticas de 1973 les sucedieron las dos peores recesiones desde los años treinta. 


La recesión: el lado oscuro del capitalismo
Durante una depresión económica, especialmente si es grave, parece que la oferta esté por todas partes y que la demanda haya desaparecido por completo. Hay trabajadores que quieren trabajar pero no existen suficientes puestos de trabajo, fábricas que funcionan perfectamente pero que no tienen suficientes pedidos, tiendas abiertas pero clientes en número insuficiente. 

Por qué se experimentan recesiones?

- Por falta de demanda efectiva:

      o Demasiado poco gasto en bienes reales

      o Intentar acumular liquidez

Qué soluciones hay para paliar las recesiones?

     o Emitiendo más dinero

La causa de una recesión ordinaria suele venir provocada por un déficit de demanda efectiva (poco gasto en bienes, porque se busca acumular liquidez; es decir, se intenta ahorrar. Interviene como factor clave la desconfianza, que es la que frena la inversión.

Por lo general, si es una recesión por déficit de demanda efectiva, esto se puede remediar sencillamente emitiendo más dinero. Las entidades emisoras de dinero del mundo contemporáneo son los bancos centrales: la reserva Federal (Fed), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Japón, etc. Su labor consiste en mantener el equilibrio en la coyuntura económica inyectando o retirando liquidez, según la necesidad del momento.

No obstante, la Gran Depresión se produjo por un colapso de demanda efectiva y la solución, según los economistas de aquella época, era inyectar más dinero.

Por otra parte, un conjunto de economistas como Josep Shumpeter decían que la depresión era una consecuencia inevitable de los anteriores excesos de la economía, y ciertamente como un proceso saludable: la recuperación sólo es sólida si se produce por sí misma. Porque cualquier reanimación que se deba simplemente a estímulos artificiales deja por hacer una parte del trabajo de las depresiones y añade, a un residuo indigesto de desajuste, un nuevo desajuste autónomo que a su vez hay que liquidar, amenazando de este modo a la economía con otra crisis.

A pesar de esto, el hecho de imprimir billetes, no siempre es bueno para solucionar una crisis económica. Si el Banco Central se excede en su optimismo acerca del número de puestos de trabajo que se puedan crear, si pone en circulación demasiado dinero; provoca inflación; y una vez que la inflación se ha incrustado profundamente en las expectativas del público, sólo un período de desempleo elevado puede extirparla del sistema.

En cualquier caso, me gustaría que supierais el importante papel que tienen los Bancos Centrales para crear un sentimiento de confianza o seguridad. Para ello, he de remontarme hasta el año 1987,
en el cual Wall Street se derrumbó, con una caída en un solo día tan grave como la del primer día de la crisis del 1929. Ante tal situación, la Reserva Federal inyectó liquidez en el sistema, la economía real ni siquiera se ralentizó y el índice Dow Jones se recuperó pronto. 


La tecnología como pilar del capitalismo
Los cambios tecnológicos producidos a partir de la década de los 1980 crearon una sensación de progreso importante que contribuyó a infundir un nuevo optimismo ante el capitalismo. De este modo, podemos observar también en este caso, como también las sensaciones del ser humano van muy ligadas al crecimiento económico.  


Los frutos de la globalización en Asia
Pasados los años 70, había un número sustancial de industrias en las que los bajos salarios daban a los países en vías de desarrollo una ventaja competitiva suficiente para introducirse en los mercados mundiales. Y así, países que antes se ganaban la vida vendiendo yute o café comenzaron a producir en su lugar camisas y calzado deportivo. 

Por consiguiente, en aquellos países en vías de desarrollo en los que las nuevas industrias de exportación arraigaron, es indudable que la vida de la gente corriente ha mejorado, puesto experimentaron mejoras salariales (en la ciudad) porque las fábricas competían por contratar mano de obra, como también tuvieron mejoras salariales los que vivien en el mundo rural por la disminución de la presión sobre la tierra. Además, la masa de habitantes urbanos desocupados en busca de empleo se redujo.

En aquellos países en los que hace años que este proceso ha durado lo suficiente, como por ejemplo Corea del Sur o Taiwán, los salarios están a la altura de los de los países desarrollados. (En 1975, el salario medio por hora en Corea del Sur solamente representaba un 5% de lo que se pagaba en USA; en el año 2006, había aumentado hasta el 62%.) 

Por contra, también dentro de la economía asiática hay una oveja negra que marca la excepción. Un país como Indonesia sigue siendo en la actualidad tan pobre, que el progreso se mide a partir de cuánto come de media una persona: entre 1968 y 1990, la ingesta per cápita pasó de 2.000 a 2.700 calorías por día, y la esperanza de vida, de 46 a 63 años.
 
En conclusión, el hecho de que las economías asiáticas dejaran de ser orgánicas para convertirse en industriales, les aportó un gran crecimiento económico en la década de los 70 con la globlalización, que finalmente se traducirá en un significativo aumento de la calidad de vida de sus ciudadanos. Estas mejoras fueron el resultado indirecto y fortuito de la actuación de multinacionales desalmadas y de unos empresarios locales rapaces, si más interés que aprovechar las oportunidades de beneficio que ofrecía el trabajo barato.

No era un espectáculo edificante; pero el resultado fue que cientos de millones de personas iban a pasar de una miseria total a algo que en algunos casos todavía era terrible pero, a pesar de ello, significativamente mejor.

Una vez más el capitalismo podía, con motivos de sobras, reclamar para sí aquel mérito.


El capitalismo del tío Sam ha entrado en la UCI, ¿saldrá vivo?
Al igual que el capitalismo se ha dado un tanto con la economía asiática, por ejemplo, también se ha marcado goles en propia puerta. 

Actulamente, todavía hay grandes zonas del mundo que están totalmente al margen de los beneficios de la globalización: en los años noventa, África, en particular, era todavía un continente cada vez más azotado por la pobreza, la proliferación de enfermedades y unos conflictos brutales. 

En cualquier caso, ya desde los años treinta ha habido gente que ha predicho la inminencia de una nueva depresión; los observadores más sensatos, por su parte, han aprendido a no tomarse en serio estos avisos. Por eso, prácticamente todo el mundo pasó por alto los funestos sucesos que sacudieron Latinoamérica durante la primera mitad de los años noventa, unos sucesos que, hoy los sabemos, apuntaban la posibilidad de la actual economía de la depresión, la cual tanto nos preocupa y nos llena de pesimismo.

4 comentarios:

Hola, descubrí tu blog a través de Xabi Perez Sala, y la verdad que esta realmente bien. Sigue asi! Saludos
JAVIER

Hola Javier, me alegra saber que os gusta mi blog.
Vosotros también hacéis posibles que mi blog se vaya actualizando, pues hacerme saber que os agrada es toda una motivación para mí.
Aún así, desconozco quien es Xabi Perez Sala, lo que si sé es que me agradaría darle un agradecimiento por haber recomendado mi blog.
Un saludo, y disfrutad de la lectura!

Hola Ruben
Me gusta tu comentarios y veo que tienes muchas visitas y comparto tus ideas.

Un saludo Paqui y M.I.

Hola Paqui,

Muchas gracias por tus cumplidos, es gratificante saber que a mis lectores habituales les guste el contenido de mis artículos. Espero que me sigáis leyendo a lo largo del tiempo.

Un saludo!

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